martes, 10 de mayo de 2016

Contemplar la lluvia es bueno para la Salud


Me ocurrió una de las primeras semanas de trabajo en el interior del estado del Amazonas, en Brasil. Me habían convocado a una reunión en la secretaría de salud, y a pesar de la gran tormenta que caía, me aventuré a envolverme en plástico e ir en bicicleta al encuentro, pues era mi único medio de transporte y pensaba que era muy importante llegar en punto, cual conejito blanco en el país de las maravillas obsesionado con su reloj.

Al llegar, empapada bajo todas mis coberturas, inútiles ante la fuerza brutal de la lluvia en el trópico, me esperaban las carcajadas del Secretario, quien no daba crédito a mi hazaña y pidió permiso para hacerme fotos y poder demostrar a quien se lo contara, que la médica extranjera salía bajo la tormenta por no llegar tarde. Entre indignada y sorprendida, le pregunté a qué venía tanta risa. "Anda, anda, vuelve a casa y sécate, con la que está cayendo no va a venir nadie, ya haremos en otro momento la reunión". Pese al ridículo, comprendí, y le sonreí agradecida. 

Aquel día, bailé por primera vez bajo la lluvia, con mi hijo, en el jardín de casa.


Allí, en el útero de la Tierra, la Naturaleza habla más alto que la soberbia humana. Cuando hay tormenta, de esas que podría partir el mundo en dos, se hace evidente que lo sensato es parar. Todo lo demás pierde importancia ante la imposición del momento presente, pues a pesar de todos sus peligros y gracias a todos ellos, se muestra clara la necesidad de soltar el control para aceptar lo que Es. Y se nos regala la contemplación sanadora de su belleza. 



Cuando una está un poquito sorda, sólo se entera si se lo dicen más alto. Pero lo cierto es que la Naturaleza, en cualquier rincón de la Tierra, no para de comunicarse y de decirnos, en diferentes ritmos y tonos, que formamos parte de ella, que respetarla es amarnos y cuidarnos. La Naturaleza nos entra por lo sentidos y nos sale por las emociones, da igual lo que pensemos de ella o lo que pensemos que somos. Somos Naturaleza viva, y contemplarnos nos sana. Porque es la única forma de conectar con nuestras necesidades, y satisfacerlas es la mejor forma de no enfermar. No hacen falta recetas ni intervenciones complicadas. Si vino lluvia, por fuera o por dentro, paremos a contemplar...

martes, 29 de marzo de 2016

La Homeopatía NO es una Medicina Alternativa







Yo entiendo que la Homeopatía cause extrañeza cuando no existe familiaridad con la técnica. A mí también me ocurría hasta que un día tuve curiosidad por conocerla, muy desencantada de la práctica institucionalmente deshumanizada de la Medicina, y alguien me recomendó que si quería aprender Homeopatía, hiciera el Máster de la Universidad de Barcelona, ese que los disfrazados de científicos se jactan de haber "fulminado". Y hasta cierto punto se entiende, desde el punto de vista de la defensa bélica para que todo siga igual, que haya sido alvo de un bombardeo. Fue en aquella magnífica formación de dos años que descubrí y experimenté científicamente la efectividad de la Homeopatía. Y fue allí donde, lejos de encontrar una "Medicina alternativa", como, confieso, fui buscando al inicio, aprendí que la Medicina es una y me reconcilié y reencontré con mi vocación de ser médica. Era, sin duda, un lugar peligroso porque a los médicos que pasamos por allí nos amplió la visión.

LMedicina, entendida como el conjunto de técnicas y conocimientos orientados a preservar o recuperar la salud del ser humano, es un concepto único y a la vez inclusivo. El término Medicina Alternativa presupone que hay otra Medicina, alternativa a la Oficial, pero lo cierto es que no existen diversas Medicinas. Medicina sólo hay una, aunque no haya una única forma de ejercerla (porque los médicos y terapeutas también somos personas, diversas como la vida misma). 

No es de extrañar que en nuestra civilización colonizadora y evangelizadora se promulgue que sólo existe una forma de hacer Medicina, una única y verdadera, la única merecedora de llevar el título de "Medicina", despreciando otras culturas, otros saberes, otros sentires. Y ay de los herejes que osan ponerlo en causa. Cambiar, avanzar, cuestionar lo establecido e integrar otras prácticas que puedan ampliar la visión y hacer tambalear el paradigma de lucha y competición que acomoda al poder es identificado como peligroso, y se encienden las hogueras. Antes era la Iglesia Católica, con su miedo al infierno, y ahora es la Medicina moderna, con su miedo a la muerte, uno de los más efectivos instrumentos de manipulación de masas.  

Que los organismos oficiales acepten o no (según en qué país estemos y en qué contexto histórico y político) la Homeopatía como especialidad y/o como herramienta médica, afecta principalmente al ámbito de los derechos de la ciudadanía, que verán o no recortado el abanico de posibilidades terapéuticas ofrecidas por el sistema público de salud. También afecta a los derechos de los profesionales médicos que optamos por explorar y usar esta herramienta.  Pero en ningún caso afecta al concepto único de Medicina.



sábado, 22 de agosto de 2015

Homeopatía para la Libertad



Nos dicen lo que tenemos que hacer, lo que nos tiene que gustar, lo que tenemos que sentir. Nos dicen que la verdad viene de fuera, que está en los padres, en los profesores, en los libros, en la televisión, en los expertos, en los gurús. Nos dicen que venimos al mundo como cajas vacías que se van rellenando de verdades sobre la vida, como si no fuéramos la misma vida, como si de nosotros alguien supiera más que nosotros mismos.  

Y no es que no nos necesitemos el uno al otro, el otro a la una. No es que no nos podamos contar cosas interesantes y ayudarnos, cada uno desde la posición que le toca o que elige estar.  Pero nos necesitamos como iguales, desde el Respeto y el Amor. Nos hacemos tanto daño al creer saber lo que el otro necesita (más allá de las necesidades básicas de un niño u otras situaciones obvias de dependencia necesaria) como al delegar la responsabilidad de hacernos cargo de nosotros mismos.

Nos cuentan que sólo es verdadero lo que se puede medir y justificar, que debemos pasar todo por el filtro de la razón, relegando lo inmensurable e inexplicable -pero no irreal- al mundo poético de la locura. Y así vamos despreciando una y otra vez nuestra vocecita interna, no siempre en concordancia con las voces externas, que a veces nos susurra y otras nos grita desesperada. Que nos vuelve locos y nos enferma si no nos sabemos sabios poetas.

A través de la Homeopatía aprendí a escuchar de verdad  lo que los pacientes cuentan en la consulta, sin descartar lo absurdo, lo incomprensible, la peculiar forma en que cada ser vive su sufrimiento, las asociaciones aparentemente incoherentes con los fenómenos externos, las sincronías y resonancias de las palabras que elegimos para contarnos.

La Homeopatía es un método que recupera suavemente nuestro poder delegado, que tiene como fin último la sanación desde uno mismo, que contempla lo olvidado en la conciencia  que se manifiesta a cada instante en forma de síntomas, nuestros poéticos aliados en nuestro camino hacia la Libertad.








viernes, 21 de agosto de 2015

Mi Profesión

Estudié Medicina porque quería ayudar a los demás. Quería dedicar mi esfuerzo a algo útil, y por aquel entonces, allá por el siglo pasado, tenía la idea romántica de que la medicina era la más noble forma de utilidad y servicio al próximo, sacrificando así mi deseo de estudiar Filología, mi fascinación secreta por las palabras que nunca dejé aflorar del todo, convencida de la inutilidad de un deseo tan egoísta.

Quería ayudar a los demás, pero aún no sabía que para eso, debía ayudarme a mí misma. Necesité todos aquellos años de estudio y algunos más para darme cuenta.

Necesité aquella sensación de incomodidad y extrañeza que me acompañó durante la carrera, aquella sensación de haber caído con un meteorito en un planeta extraño, aquella cosa que se me removía dentro cuando escuchaba en clase que la vida era una lucha contra la muerte y nosotros éramos sus soldados, cuando nos instaban a competir entre los compañeros y estudiar datos como guía de teléfonos sin cuestionar nada.

Necesité muchos de los datos que aprendí, y también de los que continúo a desaprender.

Necesité especializarme en Medicina de Familia, y acercarme a los pacientes como personas en su contexto.

Necesité salir a trabajar por el mundo, con la ilusión de encontrar fuera las respuestas que no conseguía encontrar en mí, con la ilusión de encajar en algún lugar.

Necesité ser madre, y que se me resquebrajara la vida.

Necesité morir y renacer.

Necesité descubrir la Homeopatía para volver a creer en la Medicina como acto de Amor y reencontrarme en mi amor a las palabras.


Y es desde aquí, con profundo agradecimiento de todo lo adquirido, que me ofrezco a ayudar a quien me necesite, haciendo de mi vida mi profesión y de mi profesión mi vida.



http://www.doctoralia.es/medico/nunez+gonzalez+sonia-14834249